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2017-08-19 04:17

Anarquismo y comunismo "científico" -Bujarin, Fabbri, Rocker-

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Anarquismo y comunismo "científico" -Bujarin, Fabbri, Rocker-
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A modo de introducción:

 

Si algo resalta del texto de Bujarin que a continuación tendrá el lector el disgusto de leer, se destaca, entre otras muchas calumnias y mentiras, el desprecio con que Bujarin se refiere no solo a los anarquistas sino a las clases menos favorecidas. Leamos:

 

"La anarquía no es la ideología del proletariado, sino la de un grupo que están desclasados, inactivos, separados de todo trabajo productivo: es la ideología de una plebe de mendigos ("lumpen proletariado") categoría que se recluta entre proletarios, burgueses arruinados, intelectuales decadentes, campesinos rechazados de su familia y empobrecidos; un conjunto de gente que no es capaz de crear nada nuevo, ningún valor, sino solamente de apropiarse de aquello de lo que se han adueñado mediante las "confiscaciones". Este es el fenómeno social de la anarquía"

 

Nos referiremos a este tema en especial porque los demás, aunque aclarados por Fabbri, merece una atención especial.

Marx indica que:

 

"Ningún orden social puede perecer antes que todas las fuerzas productivas para las que está hecho se hayan desarrollado"

 

Esto es fundamentalmente significativo, pues demuestra varias cosas.

Encontramos en la obra de Marx las aspiraciones a que la revolución se desatara en los países económicamente más desarrollados. Alemania e Inglaterra son dos de los países donde Marx pone mayor atención en detrimento de Rusia, España e Italia, países mayormente campesinos (a los que Marx se daba el gusto de llamar "lumpen-proletariado", o lo que es lo mismo en su significado ruso "el proletariado en harapos") y sin una economía muy desarrollada en comparación con los países preferidos por Marx.

Bakunin, por el contrario, confiaba en que la revolución estallara (1) en los países donde la miseria es mayor y por lo tanto crea una inconformidad en los explotados.

La revolución estalló en Rusia en 1917, en España en 1936. Si bien es verdad que en Rusia la revolución fracasó por el asentamiento de los bolcheviques en el poder desde el que aplastaron la revolución, es sumamente significativo que fue aquí donde estalló la revolución como había previsto Bakunin. Lo mismo pasó en España, país con una considerable cantidad de elementos campesinos (sobre todo en Aragón) que hicieron una de las revoluciones más radicales de la historia hasta donde las condiciones de la guerra lo permitieron.

¿Qué estalló en Alemania, país desarrollado económicamente y donde Marx ponía sus esperanzas? ¡El fascismo!

Este duro golpe a las ideas marxistas no ha sido lo suficientemente analizado y sin embargo fue una prueba de lo equivocado que estaba Marx. Por ello es totalmente acertado el comentario de Rudolf Rocker cuando indica:

 

"Inglaterra, la patria del capitalismo y la gran industria, no ha provocado a pesar de ello un movimiento socialista de consideración, en tanto que otros países de economía casi exclusivamente agraria, como la Andalucía meridional, cuenta desde hace muchos años con fuerte organizaciones socialistas. El campesino ruso, que trabaja todavía en condiciones primitivas de producción, está más cerca de la ideología socialista porque está vinculado con sus vecinos mucho más íntimamente que nosotros. El comunismo agrario que el paisano ruso practicó por siglos implica una constante colaboración y solidaridad y ha desarrollado así un instinto social tal que difícilmente se hallará igual en el proletariado industrial de la Europa  occidental y central. No obstante  esto  los teóricos  de la  socialdemocracia rusa han anunciado en nombre de la ciencia que las instituciones comunales anticuadas de la población rural rusa están destinadas a desaparecer por no estar por no estar en concordancia con el desarrollo moderno y constituir en consecuencia un obstáculo para el socialismo" (2)

 

Dejemos de lado, por cuestión de espacio, el análisis que se debería hacer de la equivocada idea de Marx de que un orden social no puede desaparecer sin que las condiciones que lo crearon desaparezcan. Es evidente que estas fuerzas no solamente nunca terminan de desarrollarse, sino que lleva implícito no solo el inmovilismo sino también la colaboración burguesa para que esas fuerzas terminen de "desarrollarse". Ello explicaría porque en la Rusia bolchevique se abrieron las puertas al capitalismo todo lo posible (3). Y dejemos de lado no solamente estos nexos con el capital (4), sino incluso con los fascistas alemanes en 1938.

Por ello es que la frase escrita por Bujarin que hemos citado al comienzo es de suma importancia. Se trata de un error que Bujarin repite de Marx:

 

"Cualquier nuevo ordenamiento es posible y útil, solo si se da un ulterior desarrollo a las fuerzas productivas del ordenamiento que esta por desaparecer"

 

Por ello Bujarin  continúa los errores de su maestro al demostrar un desprecio infinito hacia esas capas de la sociedad menos favorecidas económicamente a las que llama ?plebe de mendigos?, a los que asigna un puesto bien fijo en los movimientos marxistas:

 

"Todos los otros estratos de las clases pobres pueden volverse agentes de la revolución comunista solo en cuanto se pongan a la retaguardia del proletariado"

 

Se trata, evidentemente, de una ideología que desprecia a los pobres, a los desheredados, a los que no tienen absolutamente nada en la vida. Una ideología reaccionaria para el campesinado, los mismos que pusieron el ejemplo más brillante de la revolución en Ucrania y en Aragón en 1936 ¡Que los desheredados se pongan en guardia ante estas ideas en las que no tienen más cabida que la de ser materia prima para una determinada idea y no los protagonistas de sus destinos!

*****

El libro es un interesante debate entre dos teóricos representativos de dos ideologías enfrentadas, el marxismo y el anarquismo. Nicolai Bujarin no era un personaje secundario ni un ideólogo sin influencia dentro del movimiento marxista. Formó parte del llamado "politburó" y en la década de 1920 fue el "ideólogo oficial del comunismo soviético"

Por su parte Luigi Fabbri era muy cercano a Errico Malatesta y fue uno de los ideólogos fundamentales del anarquismo italiano.

Este libro lo editamos primeramente en el año 2005 y tuvimos un segundo tiraje en 2006. La edición que presentamos ahora es la misma, pero con una mejor revisión del texto, una mejor presentación y se han insertado notas al pie de página para una mejor comprensión del lector. Aquellas que sean añadidas por los autores originales serán claramente visibles para el lector. Aquellas en las que seamos nosotros quienes las insertemos se señalan con un * y se inserta al final "nota del grupo editor"

Se han agregado textos de Rudolf Rocker (uno no venía en la primer edición) bastante esclarecedores al respecto del debate entre marxismo y anarquismo y unas pequeñas notas sobre Luigi Fabbri y Rudolf Rocker que cierran con broche de oro la presente edición.

Dejemos pues la palabra a los protagonistas de este libro, y que el lector saque sus propias conclusiones.

 

El grupo editor.

 

1.- Ver "La libertad" de Bakunin, editado en esta misma editorial, donde Bakunin indica que la revolución estallará ahí donde el pueblo no tiene apenas nada que perder.

2.- Rudolf Rocker "Socialdemocracia y anarquismo"

3.- Nos dice Lenin, citado por Gastón Leval en "Lenin, sepulturero de la revolución rusa":

 

"La idea de hacer una sociedad comunista, sólo con comunistas; es un infantilismo puro. Hay que confiar la construcción económica a otros, a la burguesía que es más cultivada, a los intelectuales del campo de la burguesía. Nosotros mismos no estamos aún cultivados para eso."

 

Por su parte Rudolf Rocker agrega en "Bolchevismo y anarquismo":

 

"Lenin, el gran oportunista, lo sabe bien a pesar de que teme manifestarlo. Sabe que la intentona de su partido ha sido un fiasco terrible en toda la línea; sabe que no hay poder en el mundo que pueda volver lo ocurrido al punto de partida. Por eso llama en su ayuda al capitalismo internacional, ya que no le queda otro recurso"

 

4.- Uno de los mayores temores de Stalin era quedar aislado de los demás países, por ello es que aceptó la colaboración burguesa todo lo que pudo, sin dejar de lado sus nexos con la Alemania nazi en 1938. 

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